El
autor empieza el texto hablándonos de como nuestra mirada social sobre el arte,
en el siglo XX, está dada gracias a la construcción de un nuevo pensamiento
motivado por la revolución industrial y la revolución de 1789 en Francia donde
se dio la aparición de obreros e industriales en la sociedad. Gracias a estos
cambios se empezó a ver el arte como un instrumento de cambio en la sociedad y
como actividad y producto útil para la sociedad, también se ve a los artistas como parte de ella, ya no
están subordinados ni excluidos.
Más
adelante nos habla de cómo el arte fue un invento de la aristocracia y como
nace de la burguesía un cambio en la forma de producir el arte y el significado
de esta actividad. El autor hace referencia a Pierre Francastel cuando dice que
a partir del siglo XIX los pintores
dejan de estar al servicio de las autoridades para la difusión de temas
reconocidos por la sociedad.
Por
otra parte el autor habla de la aparición del coleccionista y cita a Walter
Benjamín “El interior es el lugar de refugio del arte. El coleccionista es ese
interior”, esto propicio la idea de dividir el arte en periodos.
Como
resultado a la búsqueda de esta división, a mediados del siglo XIX se
constituyen dos puntos de vista: primero, el de los pensadores sociales,
exteriores al sistema de producción del arte, y segundo el de los pensadores
vinculados al sistema de producción del arte como historiadores, críticos y
coleccionistas.
Luego
el autor pasa a habla de la revolución científica y de las dos concepciones que
surgen en el siglo XIX y se imponen en el siglo XX: niegan la verdad de lo
aparente, la teoría de la plusvalía de Carlos Marx y la teoría del inconsciente
de Sigmung Freud.
El
planteamiento que hace Marx va a revolucionar la concepción de las relaciones
entre lo social y lo artístico..
En
Marx según el autor es posible hacer dos aproximaciones acerca de lo artístico:
la primera proviene de la tradición democrática y del historicismo hegeliano
que se dirigen al arte como categoría histórica ya determinada y la segunda que
parte de la filosofía de Marx.
Más
adelante se habla de la preparación que se dio en el siglo XIX para los cambios
en el sistema artístico, como la distribución, producción y consumo y el debate
sobre el fin del arte debido a una sociedad sin clases sociales. En el último
periodo del siglo XIX a través de la introducción de lo artístico en la lucha
de clases, Marx diseña un espacio social figurado por el conflicto en el cual
el arte tiene un compromiso social.
Marx
en la parte estética abre nuevas concepciones como vincular la práctica
artística y sus resultados con la clase social y que existen géneros y estilos
exclusivos de una y otra clase. A comienzos del siglo XX se les da al arte y al
artista un nuevo papel en torno a la expansión del capitalismo.
También
se habla de las nuevas libertades concebidas a los artistas como trabajadores
con un nuevo sistema de producción, la oferta, la demanda, el crecimiento de los
mercados, la multiplicación de los estilos y el nuevo papel de las
representaciones plásticas en el arte moderno.
Al
final el autor habla un poco del arte en América Latina, como pasa de lo primitivo
a lo exótico y como el papel del arte durante las primeras décadas del siglo XX
es visto como fuente de identidad nacional, de una identidad que las repúblicas
no alcanzaron al independizarse de España, y como por medio de esta identidad
se quieren atenuar las deferencias étnicas, culturales y de clase.
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