martes, 20 de noviembre de 2012

Una aproximación a la consolidación del arte moderno en Colombia 1946-1958


 En el texto Carmen Maria Jaramillo habla del periodo de transición que vivió el arte en Colombia donde los artistas empiezan tratan  de darle otro significado a elementos de las vanguardias europeas  con preocupaciones personales, como fecha de inicio está el VII Salón de Artistas Nacionales de 1946 donde figuran artistas como: Enrique Grau, Edgar Negret, Ramírez Villamizar y Hernando Tejada entre otros; este periodo finaliza en el año 1946 con la exposición del pintor Marco Ospina que a su vez maraca el inicio de la pintura abstracta en Colombia.
Esta generación de artistas según la autora se centra en la afirmación de lo propio y en el descredito de lo foráneo sobre la manifestaciones del arte vanguardista, buscan afirmar sus propios valores.
La actitud de los artistas de esta generación es percibida por los más conservadores como revolucionaria y peligrosa, los artistas y sus obras son perseguidos y repudiados durante varios años como Ignacio Gómez Jaramillo por su gestión renovadora en la Escuela de Bellas Artes, Débora Arango, entre otros.

En cuanto  la crítica se encuentra Casimiro Eiger quien desde 1946 comienza a hacer reseñas sobre exposiciones en la prensa y en sus programas radiales “Bogotá hoy y mañana” y “Exposiciones y museos”, por otra parte Clemente Airó quien hace algunas apariciones en el campo de la plástica, también esta Juan Friede quien se dedica a indagar en el trabajo de pintores que están en su plenitud creativa y con otros intereses plásticos, junto a estos críticos europeos están también dos colombianos Jorge Gaitán Duran y Luis Vidales, uno de los críticos más lucidos.

Artistas como Ramírez Villamizar, Negret, Grau, Obregón, Botero, entre otros. Todos ellos poseen una mirada libre de prejuicios y un conocimiento del pensamiento  visual de su tiempo. En el futuro cada uno encontrara su propio estilo y esto los llevara a su vez a crear un trabajo lógico y con ciertas características que los identificaran. En el arte nacional hay una fuerte ruptura donde los artista niegan unos valores obsoletos con el objetivo de redefinirlos en ámbitos como la ética, la estética y la organización social, también comienza a desaparecer el interés por el nacionalismo y el indigenismo en el arte colombiano.

Más adelante Carmen Maria Jaramillo habla de la necesidad del retorno al origen y como artistas como Van Gogh, Gauguin y Cézanne buscan lugares y culturas simples, para encontrar con ellas un ser humano más esencial, en el caso del arte en Colombia se busca ese retorno a los orígenes en los mitos precolombinos, pero los artistas de la generación de 1946 a 1949 buscan encontrar un universo personal que los diferencie de los demás, esta originalidad los aleja de los valores del pasado, a su vez esta generación empieza a alejarse de sus maestros en la medida que ellos persiguen una liberación de los juicios emitidos por la iglesia y el estado.

También se habla de las nuevas libertades concebidas a los artistas como trabajadores con un nuevo sistema de producción, la oferta, la demanda, el crecimiento de los mercados, la multiplicación de los estilos y el nuevo papel de las representaciones plásticas en el arte moderno.

Al final el autor habla un poco del arte en América Latina, como pasa de lo primitivo a lo exótico y como el papel del arte durante las primeras décadas del siglo XX es visto como fuente de identidad nacional, de una identidad que las repúblicas no alcanzaron al independizarse de España, y como por medio de esta identidad se quieren atenuar las deferencias étnicas, culturales y de clase.

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